En Colombia, más del 60 % de las plantas químicas y petroquímicas están
ubicadas en zonas rurales o periferias con baja capacidad institucional, según
datos de la ANDI y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres
(UNGRD).
En estos territorios, donde los equipos especializados son escasos y los
cuerpos de respuesta tardan en llegar, una fuga de sustancias químicas
peligrosas, un incendio industrial o una explosión pueden transformarse en una
emergencia que puede escalar de nivel en cuestión de minutos. El riesgo, aunque
silencioso, es profundo: afecta comunidades, ecosistemas e infraestructura
estratégica, demuestran las investigaciones.
Ese panorama rodea hoy a cientos de complejos industriales que operan
lejos de los grandes centros urbanos, en territorios donde la atención de una
emergencia depende de brigadas o de los primeros respondientes los cuales no
cuentan con la suficiente capacidad de respuesta, o de desplazamientos que
pueden tardar más de lo que una emergencia permite.
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| Carolina López Pérez |
Igualmente sostuvo que a diferencia de los polos industriales urbanos, donde existen estaciones
de bomberos especializadas y rutas de evacuación estructuradas, en zonas
rurales los incidentes con materiales peligrosos suelen enfrentarse con
recursos mínimos, falta de planes de contingencia articulados y ausencia de
monitoreo continuo. Este vacío eleva el riesgo de sucesos en cadena: contaminación
de ríos y acuíferos, afectación de cultivos, desplazamientos por exposición
tóxica y daños irreversibles en ecosistemas altamente sensibles.
La experiencia técnica de SACS Group revela un patrón preocupante: la falsa sensación
de seguridad que rodea a muchas plantas alejadas de las ciudades. “La distancia
geográfica no reduce el peligro; por el contrario, lo amplifica cuando no
existe capacidad de respuesta suficiente, sistemas de alerta temprana ni
articulación efectiva entre empresa, comunidad y autoridades”, advierte López.
La operación cotidiana de estas industrias implica manipular sustancias inflamables, corrosivas, tóxicas y reactivas. Una liberación no controlada puede producir nubes químicas, explosiones por vapores, incendios de alta energía y contaminación del suelo y el agua. En áreas rurales, no solo los trabajadores están expuestos: también comunidades del área de influencia directa que muchas veces desconocen los riesgos que tienen a pocos metros de sus viviendas.
Distintos análisis técnicos coinciden en que la gestión del riesgo
industrial debe trascender las puertas de la planta y proyectarse hacia el
territorio. En esa línea, SACS Group plantea un esquema de prevención y control
que combina infraestructura, entrenamiento y gobernanza, especialmente en zonas
remotas. Entre las acciones prioritarias se destacan:
● Reducir la brecha
técnico-operativa mediante auditorías de seguridad y adecuaciones en plantas
ubicadas en zonas rurales.
● Formar brigadas
comunitarias y equipos técnicos bajo estándares internacionales para la
atención de emergencias químicas, incendios y fugas.
● Monitorear
permanentemente emisiones, calidad del aire y manejo seguro de sustancias
peligrosas.
● Fortalecer la
regulación y fiscalización, garantizando cumplimiento estricto en
mantenimiento, almacenamiento y transporte de químicos.
● Implementar planes de
respuesta rápida, que permitan contener un incidente sin colapsar a las
comunidades ni comprometer fuentes hídricas o ecosistemas cercanos.
Para SACS Group, el debate de fondo no es si deben existir plantas
químicas en zonas rurales, sino cómo garantizar que su operación no represente
una amenaza permanente para la vida, el ambiente y la estabilidad social. La
preparación técnica y la prevención activa no son costos operativos; son
blindajes estratégicos frente a crisis cuyo impacto económico, social y
ambiental siempre supera cualquier inversión anticipada.
El riesgo es silencioso, pero también prevenible. Y en ese punto, según SACS Group, la
diferencia entre una emergencia controlada y una catástrofe está en lo que se
haga, o se deje de hacer, antes de que ocurra el primer incidente.
Acerca de SACS Group
Con más de 24 años de experiencia, SACS Group es especialista en gestión
integral del riesgo, ofreciendo soluciones de planeación, capacitación y
respuesta ante emergencias en sectores de alto riesgo. Cuenta con el único
centro de entrenamiento en su tipo en Colombia y buena parte de Latinoamérica.
Gracias a su alianza con Texas A&M University, certifica sus programas
internacionales y lidera iniciativas como la “Escuela 59 para bomberos en
español 2025”, realizada en Cartagena.
Fuente: Prensa SACS Group (Catherine lozano Rodríguez)



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